Termina el verano y el común retorna a sus ocupaciones. En España han pasado, y siguen pasando, cosas pintorescas. Hemos descubierto, por si no lo sabíamos, que al menos un tercio de españoles estarían podridos de la cabeza a los pies, pasando por el culo. Auténtica gentuza -lo digo con toda la cautela y con cariño- estaría vendiendo nuestra patria. Llevarían mucho tiempo haciéndolo. Del rey abajo todo es motivo de desesperanza. El llamado garante no garantiza ni una cagarruta. Los partidos están a la greña, con alguna meritoria excepción. En las tertulias, todo el mundo tiene una solución. Yo también tengo la mía. Es poca cosa la que ofrezco, pero tiene la ventaja de que se me ha ocurrido a mí solo. Bueno, quizá no. No nos pongamos intensos. Allá te voy.
1) Qué remedio queda sino sacar las armas a la calle. Un seguro servidor se inclina por los tanques, sin olvidar los aviones volando a ras de suelo y soltando pepinazos, ¡pero cuidado!, avisando antes.
2) Ya sabemos que el torticero país vecino tiene topos, en nuestro país, al máximo nivel hasta en el coño. Pero esto tampoco sería malo, pues se enterarían al minuto uno de que con España no se juega y con los españoles menos.
3) Tras la primera pasada, daríamos un respiro al invasor, permitiéndole retirar sus bajas. Bajas que no existirían porque, cauteloso el enemigo, se habría retirado a tiempo.
4) Levantar un muro. Bueno, mejor dos, el que confina con el mar y el que se parece más a tierra. Todo lo más alto que se pueda. ¿Sabéis esa canción que reza quisiera ser más alta que la Luna? Pues por ahí.
5) Pasarle la minuta de los gastos al país vecino y afeándole su inamistoso gesto de invadir. ¡No hay que invadir, coño! Esto repetirlo hasta que lo terminen de entender. Todo dependerá de lo duros que sean de mollera.
6) A partir de ahí, vivir felices. El rey de España, si todavía pulula por aquí, le enviaría a su homólogo, en Navidad, turrón de chocolate y almendrados, olvidando lo pasado, pero cada cual en su sitio. Una equivocación la tiene cualquiera.
7) Ya me irás diciendo. A veces los españoles, mecachis, no digamos el monarca o los políticos, nos ahogamos en un vaso de agua. Llámame si tienes dudas.
5/9/2026
Deja una respuesta