No sé quién decía que para ver todo y lo contrario de todo bastaba con vivir. Pues hete aquí que ha brotado como una bellota un ínclito presidente del Gobierno que dice con todo su cuajo que o gobierna él o gobierna él, y todavía no hemos salido del estupor. No queda ahí la cosa, sino que el tipo se ha remontado al Arca de Noé para decir al universo mundo tú votas, tu no, dependiendo de que le voten a él.
Hay bellacos, y bellacas, en las más altas instancias, que dicen que lo van a estudiar y no se les cae la cara de vergüenza. Cuando lo que había que hacer es ponerle al tipo una camisa de fuerza y, a continuación, encerrarle, no digo de por vida, pero casi, revisando su causa cada quince o veinte años.
¿El mundo se ha vuelto idiota o qué? Y venga telediarios, venga a chupar cámara, venga a decir estupideces a cuál más gorda, cuando aquí lo que hace falta es una mujer de las de antes, si puede ser analfabeta mejor, que enarbolando su fregona, pusiera a toda esta morralla de patitas en la calle y como la pisen lo fregao preparaba la mundial.
No sé si nos acordamos de Agustina de Aragón. Pues ésta nos vendría también al pelo, con el cañón bien bruñido y apuntando a los mentados sin perder bola. Me gusta la idea, por el humo y el estruendo. Aunque tampoco veo mal lo que decía, in hillo tempore, un vicepresidente del Gobierno de expulsar de España a todo el mundo y luego irlos readmitiendo uno a uno, dependiendo: tú entras, tú jamás.
¿Latigazos? Por qué no. Se hacía sobre todo en la Marina y al revoltoso se le quitaban para siempre las ganas de enredar.
24/10/2026
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