Desde que falleció el Invicto -de muerte natural- todo ha ido de mal en peor en nuestra patria. Sólo hay que elevarse un punto sobre el plano para adquirir perspectiva. De repente, las calles se llenaron de roña. La droga mató a los más vulnerables, que fueron no pocos, sino bastantes. ¡Tiempos aquellos en que las jeringuillas, usadas, pulularon en los parques! Se lloraron muertos, principalmente en los extrarradios, estupefactos y sin entender lo que ocurría.
Paralelamente, esa cosa tan simpática de poner bombas arreció. Murieron muchos, quiere decirse que fueron gozosamente asesinados, al tiempo que se abolía la pena de muerte, también gozosamente. Sólo unos pocos discernían la paradoja. Se aplaudía al terrorismo. Aún se le aplaude y se le ensalza, con sordina, y créeme que esta basura ha llegado a lo más mollar de las estructuras del Estado y, en audacísima pirueta, hacen mangas y capirotes a su favor y juran su cargo en el Congreso algo así que por el coño de la Bernarda y, en vez de sacarles a patadas del hemiciclo, se les premia con su acta.
¿Alguien se acuerda del viejo profesor, actuante en la famosa y dizque modélica transición? Ponderado, sabio, aseguraba haber sido internado en un campo al final de la guerra, siendo así que no había sido internado en ningún campo al final de la guerra. Un farsante.
¿Y qué pasó con los trenes de Atocha? ¿Por qué, en lugar de guardarlos como prueba, fueron rápidamente desmantelados, en horas veinticuatro, que diría el poeta? ¿Y por qué un imbécil, que iba sí o sí a perder las elecciones, las ganó, cosa que él sabía de antemano? Ah, qué saltitos daban, él y sus mariachis, la noche electoral en el escenario, en vez de guardar pudoroso silencio por los muertos.
¿Y lo que está pasando ahora? ¿Y lo que sucedió con aquel Presidente del gobierno, muchos años atrás, que saltó por los aires, sin que nadie viera ni supiera nada previamente? ¿Y lo del señor Aznar que a poco lo revientan en su coche? ¿Y lo del señor Vidal Cuadras, que le fallaron por milímetros? ¿Alguien cree que las cosas acontecen porque sí? ¡Ja!
En conclusión, que a España se le viene castigando como al toro, desde hace tantísimo. Alguien diría que se nos tiene miedo. Hay para más, pero me paro. Qué ascazo.
14/3/2026
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