UN NUEVO AMANECER

Si tú naces hombre, quiero decir con sexo masculino, y andando las jornadas te quieres travestir de guacamayo, ornitorrinco, maruja o león del atlas, estás en tu perfectísimo derecho. Así como también estás en tu derecho de fungir de millonario, astronauta, potentado o miembro de la Conferencia Episcopal. Si alguien te niega este derecho, estarías ante un fascista de tomo y lomo.

Bien es cierto que el fascista de tomo y lomo también tiene derecho a actuar y vivir como tal, sin ninguna cortapisa o retraimiento. Estamos hablando de derechos elementales.

Imagínate que te gusta mucho el cuadro de Velazquez intitulado Las Meninas o La Rendición de Breda. Pues tienes el derecho de que el lienzo sea tuyo y de nadie más, así que le decimos al ujier que te lo descuelgue, lo haga un rollo y te lo lleves a tu casa. Si algún aguafiestas de los que nunca faltan te lo quisiera impedir, semejante actitud sería fascismo y ahí tendría derechito el camino de la cárcel. 

¿Te gusta el deporte? Pues adelante. Si eres, por ejemplo, futbolero, todos los goles que te pasen por la minga habrán de entrar en la meta contraria, y cuidado de que nadie frunza el ceño. ¿Campeón de halterofilia? Por qué no, aunque seas un miñambres. Sobre todo, si para compensar, jamás has sabido bailar ni una peonza, también en el caso de que la peonza seas tú. 

Desde que Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso, todo ha ido de mal en peor. ¿Por qué no haberlos permitido seguir allí, a la sombra de una parra, o sin sombra, sin parra, mordiscando un plátano o aguacate, con su lozana charcutería a la intemperie? ¿Qué daño hacían? ¿Me lo puedes explicar?

Pues ahora estamos ante una gozosísima explosión de los derechos que el fascismo secular nos había arrebatado. ¡Ha llegado nuestro momento! ¡Ni un paso atrás! Si te llamas Leocadio,  Urraca o lo que sea, ¿qué daño hay en considerarte Irene y apellidarte la Montero, aunque de día en día luzcas más ajada, gritona e insufrible? ¡El mundo es tuyo! Dale un muerdo. 

(Nota bene.) Hay una sola excepción a estos derechos. Si te apellidas Tejero, tienes muy poco que rascar, ésta es la mala noticia. Ahora la buena: En defensa de tus derechos, surgiría la Famosa Conferencia Episcopal, que metería en vereda a los bigardos que intentaran oponerse.)

7/3/2026

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