MÁS ALLÁ DEL HORIZONTE

Se dice que hay un hilo de metal, algunos dicen que sería de diamantes, que va de lo más profundo de la tierra al cielo y que malos y protervos quisieran romper de muy antiguo, casi del tiempo en que se nos expulsó del paraíso. Bueno, a nadie se expulsó del paraíso, únicamente a Adán y Eva, el gentío que vino después no cuenta a los efectos, aunque sí sufrió las consecuencias que se prolongan hasta la misma fecha. Ese hilo suculento algunos dicen que podría ser zafiro o cualquier gema o metal precioso, vete a averiguarlo, es el que viene a regular, ya no las estaciones, que también, sino el mismo orbe, amén de las cosechas, la extracción de oro y materia suntuaria que serviría para el perifolle de mujeres de buen gusto o aunque lo tengan regular, así es la vida. Un seguro servidor no termina de creérselo aunque tampoco lo niega como los contumaces, asesinos y gentualla de mal vivir de la que nunca falta por desgracia. El hilo de metal o de diamante serviría para otros menesteres, no todos santos o autorizados por la ley, pero qué ley si algunos dicen que la ley está para saltársela, en esto no me meto porque luego vienen los problemas de los que nunca ya conseguirás zafarte. Las mujeres saben de esto más que los hombres, que normalmente no se enteran de la misa la media y mira que hacen esfuerzos por capitanear la revuelta o lo que sea, algunos han dejado la vida en el empeño, no merece la pena sobre todo si eres padre de familia. El mundo está mal hecho, es opinión, pero también es opinión que podría estar peor, incluso no existir, te pongas como te pongas, lo que no te consiento es que cojas un berrinche, no es de hombres, aunque yo sé y tú también que las lindes no son ya lo que un día fueron, también es posible que estemos idealizando lo que no existió, vete a averiguarlo. Y ya que nos estamos sincerando, vete a tomar por retambufa, perdona, no te vallas a tomar por retambufa. Aunque no sé si te das cuenta de que sobras. Lo retiro, pero es verdad, o quizá estemos invirtiendo la secuencia. Una sardineta y ya te vale. Ten tus zapatos al alcance, es lo único que importa. Lo demás ya lo irás viendo.

26/9/2026

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *