Pues parece y así es que, en España, sin descartar otros lugares, se habrían alzado los delincuentes con el santo y la limosna, desde la más alta jefatura hasta los ganapanes, charos, mindundis e infectas y malolientes raleas. ¿Cómo ha podido ocurrir esto? Si tienes paciencia te lo explico.
Los malos son malos y no cabe sorpresa por este lado. Pero los que no eran, en principio, gentuza se han contagiado de los modos y costumbres de bellacos y bellacas, construyendo una melé, que dirían los franceses, de total e imposible disolución.
Circula por ahí, cada vez menos, porque le da vergüenza, un tipo espigado cuya cuasi única función sería ser el garante de los derechos del pueblo, siendo así que se ha pasado estos derechos por la orla y el tío ni siquiera se pone colorado. Ya sabemos de quién hablo.
¿En qué momento se jodió el Perú? ¿Tú lo sabes? Yo tampoco, porque la traición ha sido de a poquitos, y esto es como la rana, que ni siquiera se ha enterado de que la estaban cociendo al baño maría y ahora ya no tiene casi solución. Nos vamos a la porra, hay que asumirlo y cuanto antes digiramos que nos han cambiado el naipe, mejor dormiremos.
¿He dicho dormir? Ni se te ocurra. Es el momento de los patriotas. No nos robarán España, que lo tenga bien claro la morralla. Esto ya ha ocurrido antes: traidores y follones, cagalindes varios siempre han corroído nuestras filas, y al pueblo llano, cómo no, le vuelve a tocar sacrificarse por la patria y además gratis, sin recibir estipendio.
Habrá sorpresas, unas buenas, la mayoría malas. ¿Os acordáis de Napoleón, que al final de su vida, derrotado y confinado en Santa Elena, rindió tributo al pueblo español, el cual salvó la patria hasta que volvió, como no, otro rey felón, tal que parecen sinónimos rey y felón?
Vamos a ganar. El movimiento ya se está gestando ante las mismas napias de los malos, que se las prometen muy felices, pero va a ser que no. ¿Ha gustado el cuento? A mí tampoco.
(Una glosa, que se me olvidaba: los españoles tenemos el derecho y el deber de defender España. Artículo 30 de la Constitución Española, ¡toma ya!)
16/5/2026
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